Las calderas a gasóleo de Domusa en el contexto actual

Tras la aplicación de la directiva ErP el mercado de las calderas ha cambiado de manera importante.

El objetivo de esta directiva es regular la eficiencia de los generadores, y a la vez establecer calificaciones energéticas que ayuden al usuario en el momento de la decisión de la compra.

Los fabricantes han estado obligados a adecuar los diseños de las calderas para conseguir las exigencias mínimas de eficiencia de la directiva, y además deben entregar una ficha de producto con cada aparato, en la que figura el rendimiento estacional junto con la etiqueta de calificación energética. El instalador por su parte, debe de facilitar al usuario la etiqueta de calificación energética de la instalación.

La calificación energética total de la caldera puede mejorarse en la instalación, implementado elementos de control y regulación, o incorporando sistemas de energía solar de apoyo.

Sin embargo, es importante no confundir la etiqueta de calificación de la caldera con la etiqueta del conjunto, sobre todo a la hora de comparar la eficiencia energética de aparatos de distintas marcas. En ese caso, es la ficha de producto la que se tiene que tener en cuenta, ya que en ella aparece claramente identificada su eficiencia, sin ningún tipo de complemento añadido.

Debido a la aplicación de esta directiva, los fabricantes de calderas de gas han retirado de sus catálogos las calderas de baja temperatura destinadas a la instalación domestica, manteniendo solo las calderas de condensación para este uso.

En cambio, algunos fabricantes de calderas de gasóleo han conseguido cumplir las exigencias de eficiencia de la norma incluso con calderas de baja temperatura, y mantienen en sus catálogos calderas tanto de baja temperatura como de condensación.

Simultáneamente, hay una tendencia hacia instalaciones más eficientes con radiadores de baja temperatura o con sistemas radiantes, que plantean nuevas cuestiones a la hora de seleccionar la caldera idónea. Para poder aprovechar al máximo la potencialidad de estas instalaciones y reducir la factura energética, se recomienda instalar calderas de condensación que puedan admitir temperaturas reducidas tanto de impulsión como de retorno.

Dependiendo de la composición química del combustible y de las temperaturas de retorno se forman en las cámaras de combustión ácidos más o menos corrosivos, en concreto la presencia de azufre en el gasóleo provoca la generación de acido sulfúrico.

 

A pesar de que en el mercado español están apareciendo gasóleos con bajas concentraciones de azufre, el uso mayoritario no es de este tipo de gasóleo, por lo que las calderas para instalaciones de baja temperatura deben de estar diseñadas para evitar los efectos corrosivos del acido sulfúrico.

En el diseño de las calderas de condensación se utiliza acero inoxidable o aluminio silicio. Para las calderas de gasóleo esta demostrado, a lo largo de los años, que la mejor solución es el acero inoxidable que soporta perfectamente los efectos corrosivos del acido sulfúrico. El aluminio silicio tradicionalmente se ha utilizado en calderas de gas o bien en calderas de gasóleo en países en los que el gasóleo tiene concentraciones de azufre muy reducidas.

La solución que incorpora Domusa para asegurar una larga vida de sus calderas de condensación, consiste en un condensador de acero inoxidable especial. Este condensador forma una combinación ideal con una cámara de combustión de hierro fundido, por la extrema durabilidad de este material, aunque también se consigue excelentes resultados en los modelos de acero que ofrece la marca.

El retorno a baja temperatura entra en el condensador donde aumenta de temperatura, y se dirige hacia la caldera de hierro fundido evitando condensaciones en el cuerpo de la caldera.

En el diseño de este condensador se ha considerado la presencia de hollín en los gases de combustión del gasóleo, y se han dispuesto los pasos de humos de tal manera que se evitan las concentraciones de hollín en los mismos, simplificando también las tareas de mantenimiento, y abaratando la sustitución de componentes en el caso de deterioro de alguno de ellos.

Finalmente decir, que las calderas de condensación simplifican la instalación de las salidas de gases, al no necesitar una chimenea que genere depresión y poderse utilizar tubos de polipropileno para su instalación.