Fabricar en España, un valor en alza

Hace unos años, cuando todo el mundo descubrió que fabricar en China era mucho más barato que hacerlo en España, se produjo una marea imparable de deslocalizaciones y, por lo tanto, de cierres de fábricas de muy diversos sectores: textil, calzado, juguetes, metalúrgico, muebles, electrodomésticos, herramientas y un larguísimo etcétera.

Los que decidieron mantener la producción en su localidad, en su comarca, en su región o en su comunidad, recibieron todo tipo de críticas cuando no de mofas y descalificaciones por parte del resto de operadores  de su sector. Nadie tuvo en cuenta, entonces, el impacto que tendría la destrucción masiva de puestos de trabajo en las fábricas de nuestras ciudades y pueblos. Tampoco nadie pensó en qué pasaría cuando los años de vacas gordas dieran paso a los de vacas flacas o cuando las circunstancias geopolíticas del mercado globalizado cambiaran.

Lo importante era fabricar fuera. Quien no lo hiciera estaba condenándose a la desaparición o a la irrelevancia. La cadena de valor olvidó por completo el que generaba el fabricante.  La facilidad de importar grandes cantidades de artículos en un tiempo corto con una financiación asequible y con la seguridad de que tendrían salida en el mercado a muy corto plazo y con unos márgenes notables despistó a muchos operadores que confundieron la anécdota con la categoría. Los fabricantes españoles se convirtieron en apestados o casi.

El brutal cambio de tendencia, con un mercado que se vino abajo casi de la noche a la mañana, con una financiación que desapareció por arte de magia, con una morosidad creciente y una cadena de distribución incapaz de asumir unos niveles de stock previstos para una situación totalmente diferente, hizo que muchos de los que habían renegado del fabricante nacional volvieran ahora a reclamar sus servicios.

De nuevo, los valores de proximidad, cercanía, financiación y servicio a la carta, creación de empleo, compromiso con el medio ambiente y la sociedad fueron recuperando un sitio que nunca debieron perder. Hasta la televisión pública emite un programa –Fabricando Made in Spain- para visualizar las cosas que se fabrican en el país, eso sí, a horas intempestivas.

Hoy, ser fabricado en España vuelve a ser un punto fuerte de productos que, además de una relación calidad-precio inmejorable, aportan diseño, utilidad, confort, servicio  y valores medioambientales y sociales que contribuyen a que la sociedad española progrese y el resto de la cadena de valor se diferencie y enriquezca.

Por eso mi homenaje en este post a empresas del sector de ferretería y bricolaje como Altipesa, Barbosa, Bralo, Bahco, Bellota, Ceys, Cintacor, Desa, Estanterías Simón, Irega, MCM, Metalurgia Pons, Panter, Pferd, REI, Riel Chyc, Rolser, Rombull, Rubi… que han apostado por seguir fabricando aquí, creando riqueza, generando puestos de trabajo y aportando un valor que merece ser recompensado por el resto de la cadena.

Texto original: http://blogs.cdecomunicacion.es/juanmanuel/2014/10/13/fabricando-en-espana/